Secuelas psicológicas de los accidentes de tránsito

Jul 29, 2013   //   by itadmin   //   Novedades  //  Comentarios desactivados en Secuelas psicológicas de los accidentes de tránsito

Los accidentes de tránsito provocan a veces secuelas que no se ven a simple vista. Y esto no significa que no sean realmente graves. Estas secuelas dejan a los participantes de estos choques, atropellos y demás en, algunos casos, inhabilitados para poder seguir teniendo una vida normal, inclusive para trabajar y para relacionarse normalmente con su familia y su entorno social.

«En cualquier accidente de tránsito, por pequeño que sea, lo que siempre aparece en los protagonistas es el temor de que esto vuelva a suceder. En el mejor de los casos trae aparejado que el afectado preste mayor atención y esté mas alerta frente a estas situaciones, aunque cada uno de los síntomas que presente siempre tienen que ver con el estado emocional previo que tenía esta persona», explicó María Cristina Isoba, psicóloga clínica y educacional, directora el Area de Investigación y Educación Vial de la Asociación Civil Luchemos por la Vida.

 

Un estudio realizado por la Federación Europea de Víctimas de Accidentes de Tránsito sobre diez mil accidentados encuestados, dio por resultado que en la gran mayoría las secuelas psicológicas pueden ser sorprendentemente variadas: problemas para dormir, dolores de cabeza, pesadillas angustiantes, stress, falta de interés, pérdida de confianza en sí mismo, ataques de ansiedad, depresión, fobias, trastornos alimenticios, ira, resentimiento y sentimientos suicidas.

El mismo estudio indica que luego de muchos años de ocurrido el accidente, el 25 por ciento de las víctimas se ve a sí mismo como suicida potencial.

«Cuando el accidente deja secuelas físicas importantes las consecuencias psicológicas también lo son, sobre todo cuando éstas alteran la cotidianeidad a lo largo del tiempo y provocan una incapacidad física que se traduce, por ejemplo, en una incapacidad laboral o para atender a su familia», puntualizó la licenciada Isoba.

Algunas de las fobias que derivan del impacto que provoca estos accidentes genera muchas veces la imposibilidad de poder volver a subir a un automóvil o viajar en transportes públicos, llegando en los casos extremos a no querer salir a la calle.

Estos casos se dan en su mayoría en gente adulta, más que en niños, teniendo estos últimos una posibilidad de recuperación más rápida.

Fuente: lanacion.com

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